Un momento de silencio, apenas unos segundos que, a pesar de no decir nada, lo dijeron todo. Una mirada llegó a hablar mucho más de lo que nunca llegamos a hablar tú y yo. Y esa mirada me dijo que me fuera, que saliera corriendo de aquel lugar porque, a pesar de romperme en mil pedazos, todo había acabado.
¿Y ahora? Ahora ya ha pasado mucho tiempo desde todo aquello; demasiado diría yo. Aún así, yo todavía tengo miedo a que me olvides porque, aunque todos esos pedacitos en los que me rompí no han vuelto a su lugar todavía, estoy totalmente segura de que en todos ellos queda algo de ti.
Tus abrazos se esfumaron, pero yo no los olvido. Tampoco me arrepiento de ninguno de ellos, de hecho, creo que son de los mejores que recibí nunca.
Y, a pesar de todo esto, aunque no lo parezca ya no te quiero. No te olvido, es cierto, pero ya no te quiero. Los recuerdos no se destruyen, y tú formas parte de muchos de los míos.
19.3.11
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
