22.1.10

Baraja

Éstaba en la feria de la baraja

El rey de corazones con la cabeza baja

Y la sota de rombos, que indolente paseaba


A esto que la sota curiosa

Incapaz se vio de reprimir su boca

Y con tremendo desatino

preguntó al rey deprimido


"¿Qué diablos os sucede?

Es una fiesta;

debiera usted estar alegre"


A lo que el rey respondió con pena:


"¡Ay mi dulce nena!

Si los astros concedídome hubieran

como a ti, una existencia tan plena..."


"Contadme qué os apena"


Tras un suspiro, el rojo rey dijo:

"¡La vida, querida, la vida!"

"La vida es cambio y experiencia"

Contraatacó la sota con extrema paciencia

"Y usted es rey, y su deseo es ley

Y su ley, voluntad divina"


"Seguro que tu inocencia

mi tristeza no adivina"

Aventuró el rey rojo

Recorriendo a la sota con los ojos


"Para nada, mi señor"

La sota admitió.

Y curvando sus rojos labios

En un sonreír seductor

Entornó sus pestañas

Como quién baja un telón.


Con un suspiro resignado

El descorazonado rey explicó:


"Ya sabes, dulce sota

Que la reina de corazones

Conmigo se desposó"


"Como ha de ser, vuestra realeza

Solo una dama de espléndida belleza

Podría estar con vos"


"¿Espléndida belleza?

Al fin y al cabo somos cartón

Pero ella con extrema vileza

Saca brillo a su rango

Y exalta su valor"

"Vuestra amargura no entiendo, milord"


El rey la corona arrancóse

Y en extremadamente hundida pose

las manos de la sota cogió.

"Yo desearía a una mujer como vos"


A lo que la sota, agitando su mano, rió.


"¡No me trate de vos!

Si efeméride sólo soy

Efímera me siento

ante el rey del corazón"


"¿Y si el rey del corazón

ya no quisiera el suyo?"

"Haría como que no escucho

Aunque ello me parta en dos"


"¿Cómo es eso?"

"Sois mi señor"

"¿De vos, que sois de rombos?"

"Incluso así, sois mi señor"



"¿Y eso es posible?"

"Claro que sí, mi señor:

Porque aunque los rombos atraen

Los tréboles dan suerte

Y las picas ataquen

Sólo se quiere suerte

Se quiere proteger

Y se quiere atraer

Por la aventura del amor

De la cual sois vos la máxima expresión"


El rey se quedó sorprendido

Viendo exaltada su importancia

Viendo a la sota sonreír

Al verle salir de su ignorancia


"Tenéis lengua vivaz,

sabéis como dominar el lenguaje"

"La fática expresión del rombo

Ha sido siempre parte de su linaje"


Supiró el rey, conmovido

Por la atractiva sota y su talante

empezó a preguntarse cómo sería

La sota en un romance


Así que con ojos brillantes

Y tono meloso

preguntó a la sota sensual

por su tema amoroso.


A lo que la sota, con usual frescura

río de su propia desventura.

"Como ya os he dicho a vos

vivir es en sí, aventura"


"¿Y si usted y yo

juntamos nuestros placeres

Y restamos soledad

a nuestras almas que perecen?"


Y la sota respondió contenta:

"A mi me parece bien

Hace mucho que vuestro ser me tienta

Pero como somos de distinto linaje

Tampoco quise ilusionarme

Y como somos de distinto palo

A palos no quise encontrarme"


El rey se encontraba confuso

Y cuando un beso en la sota puso

Dióse cuenta de pronto

De que aquello no era justo


"Llevemos nuestro amor escondido

Y así nos ahorraremos líos"

Propuso el rey confundido

Ante los rombos que poblaron sus sentidos


Y la sota acató sus deseos.


Mas pronto el deseo

Al rey llenaría

Y poco a poco, el corazón

de la sota latiría


Y de pronto se vieron separados

Y con los palos cambiados

El rey de rombos fue entonces

Y la sota, de corazones afilados


Y viose de pronto el rey

Por sus rombos dominados

Y la sota llorando tristemente

por su corazón destrozado.

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