Sucias líneas se escriben sobre el asfalto
de esta gris ciudad de sueños rotos,
donde la palabra se esconde detrás de cada mirada,
de cada gesto disimulado,
de cada silencio no pronunciado por el miedo
de las almas tristes que convivencon
esta enfermedad degenerativa
llamada vida.
¿Quién sabesi el mañana llega o se acaba?
A expensas de este soñador
que dejó su vida a la suerte
y esperó a que la noche lo dijera todo
pero esta nunca llegó.
Pues su final era mejor:
grandilocuencia que se escribiría en los libros,
póstumos oradores de su nombre
grabarian, con su sangre, en su tumba:
“Aquí yace un trozo de mierda”
(Fran Figueiral)
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